Bienvenidos; os invito a leer, si os apetece, mis palabras enredadas.

martes, 5 de agosto de 2014

UN AMOR SIN FIN CON FATAL FINAL


Daguerrotipo Marineros, Circa 1848


Esta es una historia de ira e intriga, de rabia y locura, de amores distintos, abocados a un destino fatal. Mejor será que leáis la desdichada situación en la que se desarrolla y los pormenores que conducen a sus protagonistas a la locura más disparatada e infernal.

Navegaban dos oficiales apuestos y opuestos a bordo de un bergante que surcaba los mares, de la Ceca a la Meca, al mando de un no menos agraciado capitán. Salomón se llamaba el que los guiaba, y de paso, por qué no decirlo, aunque son secretos oscuros y ocultos, los enamoraba. Ora Fran, el moreno y delgado, ora Sam, el serio y casado. Los citaba en su camarote Salomón, a horas distintas, para hacerlos bailar sobre el tablón o hacer una genuflexión, con arrumacos varios y bellos a la puesta de sol. Tanto ir y venir despertó las sospechas de los marineros, que miraban hacia la puerta para ver quién se asomaba a aquel balcón del amor.

En un aluvión de risas y cuchicheos se vieron inmersos, culpándose ambos de aquel espantoso error, a la par que descubrían desolados y decepcionados que no eran la única prenda de los afectos del mandón. La guerra había estallado en el barco, se hacían apuestas y ofertas a ritmos jamaicanos con jarras de ron. ¿Quién matará a quién primero? se preguntaban unos a otros en la cubierta de popa, mientras arriaban las velas y los veían retarse con la mirada inyectada en malicia y vergüenza, azuzados por el afán de posesión. ¿Qué podrá más? ¿el amor o el honor?

Salomón ajeno a todo rumor, seguía su vida apoyado en el timón, sin otear en el horizonte el giro que tomaban los hechos, y en sus amantes nacía, siempre rumiantes, la sed de revancha y venganza contra el traidor. Sus órdenes daba como si nada. Era un sireno en su trono de oro, surcando las olas de la pasión. Pues era verdad que a ambos ansiaba con verdadera y sincera exaltación. ¿Por qué no?

La tragedia fue servida con las hojas afiladas de los sables desenvainados, los cuales crujían y estremecían a las gaviotas y a los idiotas que se reían al ver la lucha encarnizada entre Fran y Sam, que por una palabra mal comprendida se liaron a la mínima, en lidia y fragor. El sudor corría por sus rostros, el rencor por sus venas y la valentía latía en cada golpe que impartían. ¡Es mío! decían… ¡Es mío! replicaban… el escándalo era monumental.

Tras horas de duelo, los rostros antaño tan bellos, ahora estaban sangrientos, desfigurados y amoratados, tajos y rajas en las orejas, ojos cambiados y puños cerrados, desesperados, iracundos y finalmente abandonados. Salomón les dio la espalda, ya le asqueaba tanta payasada por un poco de afecto en la soledad del océano. Los bajaron en un bote, juntos y atados, a una isla solitaria con cuatro palmeras y una cálida playa.

Allí se cuidaron el uno al otro, tomándose afecto, odiándose a muerte, muriendo de pena, de rabia, de amor. Son náufragos del destino, de un mal paso en el camino, cuyo nombre fue Salomón, aquel que todo lo ignora, a quien le importa poco el dolor.

Sigue su curso la vida, el mar mece aquel barco sin preocupación. Qué ingrato es aquel que tanto maneja, el que posee y luego te deja, el egoísta que todo lo quiere ¿qué opinión te merece?

7 comentarios:

  1. Y pensar que todo se habría solucionado con un buen y humeante trío... ¿Cómo no se le ocurrió al buen capitán?

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  2. Nuevo blog PARA ESCRIBIR UNA NOVELA, que te puede interesar
    http://paraescribirunanovela.wordpress.com/

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  3. ¡Genial! Te sigo, ¿nos leemos? http://tusonrisaesmia.blogspot.com.es/ :)

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  4. HULLAMOS DE LAS PERSONAS MANIPULADORAS.. ME ENCANTÓ EL ESCRITO.
    PASARÉ A MENUDO.
    SALUDOS.

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  5. Mi mente es poca propicia a las luchas y, de ninguna manera, a luchar por el amor de un "tramposo". A mi, lo que me extraña de esta historia, es que no se pusieran de acuerdo para darle una buena zurra al odioso capitán. Ya está bien de bromitas con los sentimientos de la gente, hay que tener un poco de respeto, hombre más de uno a la vez, es intolerable...

    Ya lo decía Jardiel Poncela -que era un machista de mucho cuidado- "cuando estén conmigo que no estén con otro al mismo tiempo". Es lo mínimo que se puede exigir.

    Has conseguido interesarme con tu relato, ya ves cómo me has hecho participar. Me ha encantado siempre encontrar otra forma de ver las cosas, es una práctica de toda la vida...perdona, no hay ninguna mala intención ni deseo de criticar. Espero que no lo pienses. Te reitero que ha sido muy divertido y que he disfrutado con la lectura de tu texto. Un abrazo. Franziska

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  6. Hola,
    Acabo de descubrir tu blog y me quedo por aquí, te sigo.
    Gracias por la reseña es muy interesante
    saludos

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  7. Hola, genial!!!
    Te sigo, nos leemos, tengo relatos cortos que contar y todos son bienvenidos!.
    Saludos desde Ecuador :D

    http://impetudeletras.blogspot.com/

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