Bienvenidos; os invito a leer, si os apetece, mis palabras enredadas.

jueves, 12 de junio de 2014

PRISIONERA DEL PASADO

                                                                         
Bath, Inglaterra. Julio de 1842

Mi muy estimada y fiel amiga:

He de confesar lo abrumada que me siento por las noticias que con tanto detalle me traslada en su última misiva, tanto es así, que he dejado transcurrir varias horas antes de contestarle, tratando de que mis pensamientos puedan ser expresados con claridad y evitar a su vez, cuando lo haga, el temblor de mi mano asiendo la pluma, pues nunca antes de conocerla a usted, habría osado plasmarlos en otro papel que no fuera el de mi diario personal e íntimo, ajeno a cualquier violación inesperada, pues siempre llevo la pequeña llave que encierra mis palabras, engarzada en una ligera cadena de plata que oculto en mi pecho.

Debo ante todo reprocharle, querida mía, su rudo lenguaje y falta de tacto, ha conseguido que me ruborice en más de una ocasión mientras leía los avatares acaecidos en esa vida peculiar suya que me es imposible imaginar desde mi equilibrada y apacible existencia. Desgranaré lenta y minuciosamente si no le resultan inconvenientes, las dudas que me asaltan, y a la vuelta de este correo milagroso, espero hallar la orientación que anhelo con urgencia de una dama tan bizarra y lejana en el tiempo y espacio, y sin embargo tan cercana y familiar. Así la siento yo, querida.

Mi sobresalto primero fue causado por el conocimiento de que usted ejerce un oficio tan descabellado como inquietante: ¡La medicina es menester de doctores!: hombres con cierta sapiencia de la fisonomía humana que portan sanguijuelas en frascos de cristal e instrumentos varios, siempre asociados con el dolor: ¡qué desazón me aflige cuando alguien de mi familia cae enfermo y he de requerir los servicios de alguno de estos! Sin embargo puedo apreciar el tiempo y tesón que ha dedicado a ese capricho –he de suponer que no es más que eso –ya que tantos quebraderos de cabeza le ha proporcionado, pues me habla de años de estudio y privaciones en ese empeño. Me veo obligada a recordarle que la juventud es efímera y temo que la suya haya sido malgastada entre libros de dudosa calidad, más adelante le proporcionaré una serie de títulos apropiados, poemarios y prosa, que ejercerán un efecto balsámico en su espíritu, como yo misma he podido experimentar con su lectura. Me habla de hospitales y tratamientos que nunca he oído mencionar, investigaciones extrañas y curaciones que sospecho ficticias. Los procedimientos son inhabituales y no creo que tengan tanto éxito como las aguas sulfúricas que he decidido por mi bien, tomar en este remanso de salud que proporciona mi balneario preferido.

En estos momentos mi doncella me sirve una taza de té fuerte y dulce –el largo paseo que di anteriormente por los jardines colindantes a la residencia en la que reposo mientras leía atónita su carta, fechada en España, a Julio de 2012, me ha dejado exhausta y sedienta –observo el color ambarino del líquido caliente y me pregunto si no será así la sangre que circula por sus arterias, pues su apasionamiento es sin duda fruto del clima caluroso en que vive: ¿Cómo puede hablar de su enamoramiento tan descaradamente? , no trate de convencerme de que su precipitado matrimonio fue producto de un impulso romántico, alguna objeción al caballero le encontraría si lo analizase desde la perspectiva de sus padres a los que imagino terriblemente disgustados por la inferior alianza realizada. No se ofenda, pero ¿en qué pensaba usted cuando aceptó a un comerciante por esposo?: “en el amor”, objetará tajante, como suele hacer habitualmente… ¡qué ilusa!

Hago una pausa y dedico una tímida sonrisa a mi esposo que se acerca y me besa en la frente, me pregunta a quién va dirigida mi carta y titubeo: no sé la respuesta, de pronto advierto, que no conozco su nombre, amiga, pero ha depositado tal grado de confianza en mí que me convierto en su más leal defensora, en contra de mis más estrictos prejuicios, prevalece la estima que siento por usted y el torbellino de emociones que me proporcionan sus noticias: Se ha casado enamorada, con un comerciante de telas – permítame aconsejarle que debe alejarse, en su uso personal, del algodón, producto que está siendo sobrevalorado, ¿quién va a querer vestir con tela tan vulgar y anodina existiendo la más amplia variedad de coloridas muselinas? –que no le plantea objeción alguna a su dedicación profesional y sin embargo yo me pregunto ¿cómo podrán atender a sus hijos correctamente si ambos trabajan?: Me describe tan exaltadamente los
colegios a los que enviará a los niños que no puedo, sino creer, que son producto de su imaginación. Bajo ningún concepto enviaría a mis hijas a un lugar semejante, de todos es sabido el precario estado en que se encuentran la mayoría de estos y que son destino para huérfanos y vástagos, frutos de la pobreza ó relaciones censurables e inapropiadas. Gracias a la institutriz que contratamos cuando nació nuestra hija mayor, ambas niñas están siendo educadas en distintas disciplinas que les serán útiles en el futuro: un poco de gramática latina y lectura, música y labores varias, como el bordado y diseño floral, poco más se les puede exigir a estas bellas criaturas con las que el cielo me ha bendecido, a pesar de haberme negado un hijo varón, hecho que desilusionó sobremanera a mi esposo.
Ahora, amiga, le hablaré de mi esposo:
Un joven de distinguida familia me fue asignado en compromiso matrimonial por mi difunto padre al que jamás osé desobedecer. Llegada la fecha estipulada y tras varios encuentros en distintos eventos sociales, tales como bailes ó reuniones en los más elegantes y reconocidos salones del país, me dirigí al altar y me desposé con él. No lo amaba –puesto que desconozco dicho amor del que tratamos– apenas lo conocía, pero el trato afable y el compañerismo entre ambos han favorecido la creación de un buen vínculo para formar nuestra familia. Comprenderá ahora que me resulten incomprensibles su apasionamiento y ardorosa fe en el amor, cuando me relata sus experiencias con el sexo opuesto. ¡El amor es una ilusión de escritores y poetas!, es delicioso leer esas descabelladas historias románticas con las que nos deleitan estos locos, confieso que en más de una ocasión he dilapidado mis horas de asueto bajo un parasol, entonando los versos que Julieta me susurraba desde un pequeño ejemplar que habitualmente ojeo, para transmitírselos a Romeo. ¡Pero dejemos así mis inocentes secretos!, entre usted y yo. La vida es un cúmulo de responsabilidades y no debe perder ni un minuto más en cuestiones sentimentales, ahora que lo hecho, hecho está, no se fatigue en perseguir más de lo que el destino tenga a bien ofrecerle si no quiere convertirse en un fantasma errante en busca de lo inalcanzable.
Señora mía de tan lejano futuro, me compromete en extremo, al pedirme opiniones sobre política y asuntos que desconozco, haría bien en recordar que, son los caballeros los que tratan sobre estos asuntos de sobremesa en un saloncito aparte, al que se retiran para tomar café y fumar sin enturbiar con oscuros pensamientos nuestras mentes femeninas, mientras aguardamos serenamente su regreso, comentando el estado de las madreselvas trepadoras e intercambiando consejos domésticos y alguna que otra receta culinaria. 
Mi asombro va en aumento cuando leo que ha viajado a lo largo de este ancho mundo sin más compañía que la de sus ambiciosas intenciones, su hambriento afán de conocimiento y habilidad para sobreponerse a cualquier obstáculo que se interponga en su loco periplo. ¿Acaso es usted un monstruo ó un rayito de luz que aparece en mi ventana para acariciar a la débil flor que ha brotado sola y endeble?…
Una agitación extraña me aflige al percibir su libertad, su temerario proceder me hace temer que la existencia que llevo sea sólo una sombra reflejada en el espejo de la cómoda sobre la que escribo, y la razón de esta inquietud no es otra que la esperanza que usted me inyecta con su exasperante ansiedad por hacerme partícipe de todos sus triunfos. ¡Es usted tan cruel!
No, no estoy enojada amiga, estoy satisfecha, agradecida, esperanzada al comprobar que a nadie ha favorecido tanto el paso de los siglos como a usted, que muere y renace como el ave fénix, y me deja atrás con un leve suspiro en los labios imaginando las cicatrices invisibles que surcarán su alma.
Padezco una terrible jaqueca y he de finalizar esta carta, esta tarde recibo a un grupo de damas y he de cerciorarme de que todo esté dispuesto como ordené para la ocasión.
Tengo la intención, si la conversación lo permite, de hablarles de mi nueva amiga –a la que imagino fuerte, viva, llena de arrebatos y frenesís –que no es otra que usted, señora, usted que me deslumbra, me ciega y me deja atrás, prisionera del pasado. Le suplico en nombre esta relación que ha logrado unir nuestros corazones, que nunca me olvide.

Siempre suya:
                     Señora XXX

PDT: Me voy a permitir darle un último consejo por el afecto que nos une, querida: ¡aléjese de esa mala costumbre que ha adquirido de correr desnuda por la playa!, va a caer enferma y verá que no sirve de nada ser “doctora” para evitar tal desgracia…
Le ruego me responda sin dilación.




7 comentarios:

  1. He venido por primera vez a su blog. Me gusta, tanto en su diseño como en lo que escribes. Me apunté como seguidor suyo y la invito a que venga a mi blog, se apunte de seguidora para quedar enlazados y seguirnos comunicando.

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  2. Perfecto retrato de la inutilidad y soberbia. Una decimonónica carta que nos traslada a determinadas señoras, amantes, amigas, que todavía existen en esta sociedad occidental actual. El camoni del cangrejo ya lo lleva recorriendo desde hace tiempo al modernismo hipercapitalista. En cualquier caso, una médica que, probablemente, ha sido socia activa de Médicos sin Fronteras, que ama a quien quiere, en el momento que quiere y con la intensidad del deseo y la pasión, al igual que amigos con ideas muy contrarias, posee esta extraña correspondencia con la antítesis de su personalidad, de su forma de entender la vida, sin problemas, sin miedos y sin copiar o ni envidiar una vida tan soporífera como inútil. Una misiva excelente e importante.

    Un cariñoso abrazo, querida amiga Beth.

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  3. Te felicito sinceramente.
    Me ha gustado mucho el control y la fuerza de tu voz (nunca ha sonado a impostado y era difícil el estilo).

    Sería un placer invitarte a conocer la comunidad de autores indies que formamos un grupo de escritores/as jóvenes: Indies Letraheridos en blogspot

    Si lo deseases también podrías colaborar en la forma que te sintieses cómoda.


    En cualquier caso, te repito mi felicitación.


    Un saludo.


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  4. Bueno, Beth, después de esta misiva (porque parece una larga misiva adornada con tintes epistolares) a mí solo se me ocurre una palabra: recalcitrante, para definir el alma de esta señora que, sin embargo, alberga (y ansía) la misma libertad de su amiga. Creo que a la mujer a la que se refiere es una especie de metáfora de la mujer de mujeres, ¿no? Es decir, de la libertad, pasos y avances que vamos dando en este devenir que aún muestra horizontes encorsetados, como las fieles costumbres de la escribiente, pero cargados de esperanza, la misma que fluye en nuestras venas cuando dejamos que nuestras emociones discurran sin trabas, como ese baño sin ropa en el mar :) Bueno, también puede que se la dirija a una vampira o alguna inmortal ;))

    Un besito, Beth. Te dejé mi felicitación por tu novela en el post que hablas de ella. Me he alegrado un montón de que también te hayas animado a correr desnuda por la playa :))

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  5. Me gusta la remitente, tengo tanto en común con ella como con un marciano y aun así la siento ahí, al alcance de la mano, viviendo la vida que le asignaron de la manera en que le enseñaron. Estoy atravesando por una etapa en la que intento controlar a la "opinionated bitch" que ha marcado la mayor parte de mi vida, esa te diría que la que escribe es una pobre y aburrida, pero la verdad es que me parece aun más real que la destinataria, equivocada o no, libre o atada al pasado, distante en el tiempo se me ha materializado en más de una ocasión en este siglo XXI y me ha visto como si yo fuera un alien... y yo a ella como a una marciana.

    Me desvío o desvarío... el punto, más allá de mis derroteros feministas y pseudofilosóficos, es que me encanta leerte.

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  6. Nos ha encantado!!esperamos más de forma impaciente ^^

    Muchos besos


    http://mdeunalectora.blogspot.com.es/

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