Bienvenidos; os invito a leer, si os apetece, mis palabras enredadas.

domingo, 20 de enero de 2013

DE LÁGRIMAS Y OSTRAS

La ostra lagrimea y convierte en perla codiciada su dolor, es irónico que nuestras lágrimas, brillantes, calientes, cotidianas y abundantes, coticen a la baja por exceso de producción. Debemos guardarnos una, la más valiosa. La última que fluya de nuestros ojos.

2 comentarios:

  1. Me contaron, cuando era peque, que existió una vez una princesa que convertía en perlas los pétalos de rosa con solo olerlos. Quedé tan impresionada que un buen día (o malo, según como se mire...), con una de las rosas que le habían regalado a mi madre por su cumpleaños, intenté hacer lo mismo. Como de allí no salían perlas ;) no se me ocurrió otra cosa que meterme por mi pequeña naricilla unos cuantos pétalos y claro, acabé en la casa de socorro :) Hubiera sido más sencillo con una lágrima :D

    Un besito, Beth. Te sigo ;)

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