Bienvenidos; os invito a leer, si os apetece, mis palabras enredadas.

sábado, 5 de enero de 2013

ARREBATO



Cuando Marcelina llegó a la conclusión de que no eran iguales, simplemente dejó el trapo con el que secaba los platos a un lado y con un crujido ensordecedor la vajilla se estrelló contra el suelo. Las manchas oscuras de sus manos la habían hipnotizado mientras pensaba en el desequilibrio de aquel rasero, la vida, que ni cuenta se había dado de que pasaba,  le había hecho una putada, y se miró las manos y se miró el rostro. ¡Coño! ¿esa era ella? ¿ la alegre pizpireta  que en su juventud se plantó frente a los grises y corrió por los montes como alma que lleva el diablo para conseguir la libertad?  La respuesta reflejada en el espejo la dejó atónita. Había trocado sus mechas mensuales por un tinte barato que disimulaban las raices del cabello cada semana, comía verduras casi a diario en una lucha constante contra el descontrol hormonal y menopáusico que ensanchaba sus caderas mientras de fondo, la letanía constante de un locutor radiando partidos enervaba sus nervios quebradizos que nadie advirtió jamás. Llamó al que se tendía en el sofá, mientras el futbolista de turno metía un gol de cabeza y le dijo: “mira Pepe,estoy hasta la peineta, no somos iguales... sí, ganas un sueldo puntualmente cada mes y con el que hago florituras que no te interesan, fumas tus puritos y bebes tu cerveza sin preguntarte si hoy me siento bien, si he hablado con alguien o si estoy cansada, vamos, ¡que te importa un huevo lo que yo sienta!, ya sé que soy una bruta, pero he visto mis manos y me he hecho mayor, a partir de hoy, me siento y aquí me las den todas, ¡oh vaya si me siento!, me voy a dar pomadas de las caras y mañana me acerco a la agencia de viajes y me matriculo rumbo a Alicante, a ver si cuando esté en la playa me recupero de este shock que acabo de recibir como una descarga de las que me sacude la plancha, que llevo dos meses pidiéndote que le arregles los cables pelados y tú ni caso. Y más te voy a decir esposo: como a partir de ahora somos iguales, se acabó el temita de la comodidad en la cama, si roncas te vas al sofá, si no meas dentro del wáter lo vas a limpiar tú, que estoy harta de colocarme con los efluvios de la lejía, los calzoncillos están en el cajón donde han estado durante treinta años, y como me vuelvas a llamar "gordi" te sacudo con la sartén en un codo, paso de la depilación ¡tú no sabes lo que duele que te arranquen los pelos de cuajo para que ni te miren ahí abajo, así que olvídate de esta entrepierna! y  no me mires como si me hubiese vuelto loca, simplemente me planto,  ¡ah! y voy a estudiar "cosas", a darme masajes, a viajar, a tomar margaritas en un bar grunge, a follar como una loca si se me presenta la oportunidad, tengo una vida llena de proyectos que lo sepas, ahí te quedas con tu fútbol, la cena está en el horno, ¡no la quemes como has hecho conmigo!

Dentro de su ignorancia, algo nuevo renacía, resucita a la joven alegre que un día fue. Romper cadenas nunca es fácil, y dejar de ser "perro aquí te quiero" tampoco, así que se maquilla ligeramente y se va de paseo con sus años a cuestas, mira escaparates con mil sueños truncados en el alma,  pero con la satisfacción de saber que es "igual", hoy al menos es igual, igual a tantas otras que reparan sus vidas tardíamente, pero a tiempo, ¡mañana quién sabe!.A Pepe le da el hipo mientras digiriere el arrebato y piensa que a su gordi se le ha ido la cabeza. Pues no...
Cuando Marcelina regresa a casa, la ven.

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