Bienvenidos; os invito a leer, si os apetece, mis palabras enredadas.

jueves, 29 de noviembre de 2012

SECRETOS



Como si de un mago se tratara, el abuelo hurgaba en el doble fondo de su sombrero, hallando siempre algún cigarrillo que llevarse a los labios. Yo ansiaba husmear en aquel reducto sagrado al que nadie tenía acceso. El sombrero era una extensión de su cuerpo. “¡Un hombre a un sombrero pegado!”, le recriminaba yo con mala intención. Ni así se dejaba convencer, argumentando que su desahuciado Fedora, cuya estrecha ala se retorcía en ondulaciones asimétricas rodeando una corona salpicada de algún que otro diminuto agujero, producto de los avatares de la vejez, contenía su corazón.
Cuando falleció pude, finalmente, explorar el objeto de mi deseo: La imagen de una dulce muchacha me sonrió desde una fotografía amarillenta, en cuyo reverso una dedicatoria decía con diminuta y tímida letra:
“A mi amado y valiente soldado.
Te esperaré siempre.
Camille.”
El sombrero y la foto permanecen sobre la repisa, negándose a revelar sus secretos, y Camille aguarda.

1 comentario:

  1. Bea me encantan los ambientes llenos de misterios que imaginas. ¡Que historia más corta y más llena de promesas!
    Un abrazo.

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