Bienvenidos; os invito a leer, si os apetece, mis palabras enredadas.

viernes, 30 de noviembre de 2012

DESPEDIDA

Ella, diva a la que amé, cobijo de mi piel, no miró hacia atrás cuando salió del salón repleto de comensales que disfrutaban plácidamente de la noche, degustando los más exquisitos placeres que el local ofrecía, mientras yo sentía la punción del fracaso una vez más. La vi flotar hacia la salida, etérea, altiva, ondulante y sensual, seguida por cientos de ojos que la absorbían sedientos de su luz. Fue rotunda, contundente: “nuestra historia” no tenía lógica, ella no me amaba y lo dejó fluir sin contradicciones, reparos o conmiseración. Solicité al barman dos copas de brandy y bebimos al unísono mientras nuestros ojos se encontraban a través del cristal que contenía el calor aterciopelado semejante a su cuerpo. Me cegaban los destellos caoba de su pelo y me concentré en el aroma ancestral que inundaba mis sentidos, alejando de mí cualquier atisbo de melancolía. La besé por última vez notando el sabor del bálsamo misterioso en sus labios, aceptando la derrota y el adiós. Sobre la barra, su copa sellada con carmín acompañaba mi soledad, erigiéndose en símbolo de nuestro desamor, apuré el brandy y sonreí tibiamente mientras ella se alejaba para siempre de mi vida.

1 comentario:

  1. Corto y conciso con las palabras justas para decir lo imprescindible y transmitir la sensibilidad y el sentimiento de la despedida con una sonrisa tibia y liberadora. Un abrazo

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